Castillo Hotel Son Vida
Participamos en este proyecto de la mano del decorador Pedro Fernández, ya fallecido. Era una persona con la que congeniamos enseguida, un bohemio con un gusto exquisito y una percepción prodigiosa para acertar con los colores.
En este legendario hotel trabajamos en la recepción, en un comedor de la planta baja y en la Suite Real, la joya de la corona del establecimiento. Toda la recepción está hecha con madera de roble, con un diseño muy clásico tal como nos indicó Pedro. En cuanto a la Suite Real, por la que han pasado algunas de las personalidades más relevantes del mundo, también seguimos un diseño clásico.
La habitación es muy amplia, de unos 100 m2. Hicimos el dormitorio, el salón, el comedor, el baño… En un primer momento el salón, que era muy grande, se quiso dividir en dos partes, comedor y sala. Para ello diseñamos un mueble separador de tres metros de alto por cuatro de largo y cuarenta o cincuenta de fondo, con espacio para un televisor, con columnas talladas, un trabajo excepcional. La anécdota es que, cuando estuvo terminado el trabajo, previamente aprobado, la dirección lo encontró demasiado voluminoso. Así que hicimos otro de menor tamaño que pasara más desapercibido.